Ante los hechos de público conocimiento sobre el nuevo avasallamiento a nuestro territorio por parte del Reino Unido de la Gran Bretaña, declaramos nuestro más enérgico repudio a esta actitud colonialista y unilateral.
Estos hechos no sólo afectan los intereses de nuestra nación, sino que significan otro avance más sobre los recursos naturales de Latinoamérica toda.
Advertimos a las empresas intervinientes en esta operatoria sobre la fragilidad jurídica de la misma en virtud de encontrarse estos recursos en una zona en conflicto reconocido por la Naciones Unidas.
Primero fue la usurpación de las islas, luego fue la depredación de la pesca con la venta indiscriminada de licencias de explotación, ahora es la extracción del petróleo, mañana sin duda vendrán por el agua dulce.
Hacemos un llamado al conjunto de la sociedad y especialmente a la clase política a que tome enérgica posición en resguardo de nuestros derechos soberanos.