Polémica boda en Malvinas


El matrimonio se casó en las islas argentinas que fueron usurpadas por Gran Bretaña. El Gobierno nacional no reconoció el acto. Ex combatientes dijeron que al casarse, la pareja argentina reconoció la autoridad inglesa.

Lunes, 07 de Diciembre de 2009

La reciente boda civil de un ex combatiente de Malvinas desató la polémica. Es que el ex soldado argentino eligió un lugar controvertido para casarse: las propias islas que fueron escenario de la guerra contra Gran Bretaña, nación que invadió el territorio nacional.


Carlos Azuaga y Claudia Fuertes, ambos de 47 años y residentes en Lanús, Sur del Gran Buenos Aires, contrajeron matrimonio el 16 de noviembre último en la oficina gubernamental de Town Hall, en Puerto Argentino, capital de Malvinas. La ceremonia fue autorizada por el gobernador, Alan Edden Huckle.

De regreso a nuestro país y con el certificado de matrimonio en inglés, los Azuaga quieren que esa unión sea reconocida en la Argentina, país al que pertenecen las Malvinas, cuyo territorio fue usurpado por el Reino Unido desde 1833.

Desde La Plata

Consultado por Hoy, el presidente del Centro de ex Combatientes de Malvinas (Cecim La Plata), Ernesto Alonso, consideró que “al casarse en las islas, el matrimonio reconoció la autoridad inglesa”. Sostuvo que más allá de las razones personales, “hay que ser muy cuidadoso con las acciones individuales, porque pueden llegar a perjudicar el reclamo en conjunto por la soberanía de las islas”.
Empleado administrativo y padre de dos hijas de un matrimonio anterior, Azuaga explicó que al contraer nupcias en las islas “cumplí un sueño. Quería cerrar una etapa de dolor y de guerra y llevarme un recuerdo lindo de Malvinas”.

Azuaga tuvo a su cargo la provisión de municiones y alimentos a los soldados apostados en las primeras líneas de combate durante el conflicto bélico de 1982.

“Caminaba ocho kilómetros entre la ruta y las trincheras para llevar provisiones y traía de vuelta heridos. Muchas veces tuve que elegir quién se salvaba y quién no, porque no podía trasladar a todos”, recordó sobre un conflicto que dejó 649 soldados argentinos y 255 británicos muertos, tras 74 días de combate.

Al respecto, Alonso sostuvo que los ex combatientes “no vamos a Malvinas a cerrar nada”. Sobre los viajes que periódicamente realizan dijo lo siguiente: “Buscamos que siga abierta una cuestión que es la lucha por la vía diplomática por la soberanía”; y agregó que volver a las islas para los ex combatientes es un “acto personal y particular”.

“Hay algunos que no quieren volver. En otros casos, el regreso ayuda a ver el lugar desde una experiencia distinta a la de 1982, pero creo que esas visitas no deben generar algún hecho que ponga a la Argentina en una situación compleja en cuanto a diplomacia”, remarcó.

Respecto de la política exterior hacia Malvinas, Alonso indicó que el país debe dejar de hacer pedidos ante la ONU y reclamar ante el tribunal internacional de La Haya. “Debemos aprender de los errores, las malas políticas del país han permitido avanzar a los británicos, primero fue la guerra, después la política de los ‘90. Debemos seguir por la vía diplomática la lucha inclaudicable por Malvinas”.

Los soldados -civiles de 19 años que hacían el servicio militar- fueron enviados a la guerra por la peor dictadura militar que sufrió nuestro país.

Otras opiniones

“Argentina no reconoce la autoridad que los casó porque mantiene una disputa de soberanía con Gran Bretaña ante Naciones Unidas, y el hecho no puede tener consecuencias para esa discusión”, dijo una fuente gubernamental que pidió anonimato.

Sin embargo, señaló que desde el punto de vista legal la pareja no violó ninguna norma porque para casarse “utilizó los mecanismos previstos por el Gobierno argentino dentro del paraguas que existe en la relación con el Reino Unido”, al margen de la disputa de soberanía.

Por su parte, Nelly Minyersky, profesora de derecho civil de la Universidad de Buenos Aires (UBA), aseguró que “ese soldado de Malvinas no tendría que haberse casado allá, porque al hacerlo reconoció a la autoridad local y puso en problemas al Gobierno argentino”.

Dijo también que existen argumentos legales a favor y en contra para reconocer la boda, “trámite que deberá definir la Justicia”. “El acto en principio no daña a terceros y está en el ámbito del derecho privado, pero puede significar una herida a la soberanía”, precisó.


En tanto, Jorge Davis, profesor de derecho internacional en la Universidad Católica Argentina (UCA), dijo que “el casamiento debería ser válido en Argentina porque se celebró según leyes que rigen para actos privados en el lugar donde se ejecutó, más allá de si es territorio argentino o extranjero”.

 

La fiesta y los invitados

Cuando terminó la guerra, Azuaga prometió que algún día iba a volver a las Malvinas. Durante años pensó cómo y cuándo. Intentó acercarse al sueño buscando isleños por internet. Conoció entonces a Tony Blake, uno de los más influyentes empresarios locales. Se hicieron amigos y juntos planearon el viaje y la boda.

Tras siete meses de trámites, el 8 de octubre último, el gobernador de Malvinas, Alan Huckle, autorizó el casamiento para el 16 de noviembre.

La unión recibió la bendición de un pastor protestante que también participó en la guerra y la participación de la banda de rock anglo-argentina The Draytones. “Jamás pensamos que tendríamos un festejo así, con torta de bodas, ramo de novia y banda de rock incluidos”, detallaron los recién casados.

El festejo sorpresa se hizo en la casa de Tony Blake, un poderoso empresario local que organizó la fiesta e invitó por Facebook a todos los habitantes de la isla. Durante la fiesta, el novio se abrazó con varios ex combatientes ingleses, con quienes intercambió perdones por la guerra.

Previamente, Blake había llevado al novio a recorrer las inmediaciones de Puerto Argentino. Estuvieron en el lugar donde el ex combatiente, con 18 años, llevaba municiones y alimentos a sus compañeros heridos. A su pozo, como lo define el ex combatiente.

 

Diario Hoy

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